Trabajar desde casa a menudo significa que nos movemos menos. La cama, la cocina y el escritorio están a pocos pasos. Es fácil pasar 4 horas frente al monitor sin notar que nuestra postura se ha encorvado.
Las jornadas largas sentados en el corporativo y los embotellamientos en el periférico generan rigidez. Aprovechar estos espacios para liberar tensión es vital para tu bienestar general.
Si viajas en transporte público o manejas, intenta mantener los hombros relajados y no apretar el volante. En la oficina, opta por usar las escaleras en lugar del elevador al menos una vez al día. El descanso mental también acompaña al descanso físico.